viernes, 6 de octubre de 2017

La soberanía del alfarero


Lidia Zapico



  Dios le da un nuevo mensaje a los hijos de Judá a través del profeta Jeremías. La orden fue: …“vete a casa del Alfarero, y ahí te hare oír mis palabras”. Dios le da instrucciones a Jeremías porque dice te voy hablar en la “Casa” del Alfarero, en primer lugar vemos que el creador se mueve dentro de su “casa, su habitación”, y esta preparando con sus manos, vasos para su casa, para su uso. 

Trabajando el alfarero divino su obra, se le rompe, pero sin preocupación toma de nuevo la masa, la aplasta y la amasa nuevamente y comienza hacerla de nuevo. El Señor le dice a su siervo Jeremías “Así sois vosotros en mi mano, oh Israel.” Y hace una pregunta para que todos los que oyeren este mensaje pudieran responder. ¿no puedo hacer contigo lo mismo?
El alfarero en la época del profeta tenía que trabajar moldeando el vaso con sus manos y sus pies. En su mente ya había concebido la forma que daría a la vasija, ahora empezaba a poner a girar la pieza. Su mano daría la forma correcta según su uso. 

El alfarero es el que diseña la forma al vaso y el tamaño. El mismo 
con sus propias manos, la forma según su sabiduría. 

Aunque al principio es una masa ordinaria, sin atractivo y tosca,  Él la convertirá en algo útil, dando una forma hermosa y variada.

Reflexión

Pablo realza que el alfarero es dueño de hacer el vaso que quiera y como quiera. También hace referencia de la voluntad del alfarero hacia uso diferente de cada vasija. Uno son vasos para honra y otros para deshonra; vasos de ira y vasos de misericordia; pero tanto unos como otros, todos han sido hechos para Su uso y Su servicio. Él no hace acepción de personas, por lo tanto grandes o pequeños, ricos o pobres, son iguales delante de sus ojos. 

Romanos 9: 20-22. Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción,

Pablo menciona aquel vaso que se limpia, puede llegar a ser vaso para su honra. 2 Timoteo 2:20-21. Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.

En Génesis 2:5, da referencia que Dios creo del polvo al hombre y soplo sobre él aliento de Vida. El Salmo 103:14, dice, que el hombre es y proviene del polvo.

El barro no puede opinar, hazme así o asá, el alfarero tiene el poder absoluto sobre la masa que está trabajando mientras
que el barro no puede hacer nada por sí mismo, solo
rendirse sobre las manos de quien lo forma.

El polvo no sirve de nada, es sucio y dañino, sin embargo mezclado con agua y trabajado por las manos del alfarero se convierte en algo útil. Para que la vasija quede lista para procesar, debe de estar en la textura apropiada, con demasiada agua quedará la pasta muy ahogada, con falta de agua quedara muy ruda, y será difícil trabajarla. El barro es inerte no tiene forma sin el agua.  Así es el hombre no es nada sin el agua que es el Espíritu Santo; soplo de la vida.

Este acto trae consciencia a todo creyente, que el Señor Dios es soberano y que nosotros no somos nada sin Él. Eso nos
 recuerda que el hombre sin su creador no es nada.

Antes que Jeremías recibiera el mensaje de juicio hacia Jerusalén y Judá por causa de su rebelión, Dios habla por boca del profeta Isaías  y expone a los que neciamente se quieren esconder de Dios, creyendo que sus malas acciones, actuadas en la oscuridad, no las puedo ver. El señor los observa y dice: ¿será posible que sean tan necios? !Él es el Alfarero y, por cierto, es mayor que ustedes, el barro! ¿Acaso la cosa creada puede decir acerca del que la creó: “Él no me hizo”? ¿Alguna vez a dicho una vasija: El alfarero que me hizo es un tonto”? Isaías 29:16 NTV.
     
Muchos creen que su vida no tiene nada que ver con un creador, sostienen que son parte de una evolución cósmica, o algo parecido. Creen que ellos mismos son dioses de sus circunstancias y como son producto de la casualidad; una vez muertos, se acaba todo.  La actual sociedad moderna, resiste la idea de depender de Dios, porque ha progresado en autosuficiencia e independencia.  Sin embargo Dios mismo en su declaración profética a Jeremías se refiere a Reinos, Naciones e individuos; no hay un ejemplo mas nítido de la soberanía y grandeza de Dios, en este mensaje; ¡lo asombroso es!, que “el Soberano deja al hombre escoger su destino”. A pesar de ser barro, sin oportunidad de opinión o queja, Dios les demuestra que está interesado a que tome una correcta decisión de arrepentimiento, que le hará cambiar su propio destino. 

Jeremías 18:7-8 …y en un instante hablaré de la gente y del reino, para edificar y para plantar. Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles.

La clave es convertirse de corazón, arrepentirse de la maldad y volverse a Dios, el diseñador por excelencia. Dios da la opción del cambio a todo ser humano, porque como formador divino, ama su obra.

Una buena decisión, cuando Dios llama, puede
cambiar el destino para bien.



Dios puede arrancar, derribar, y destruir, tanto Reinos como Naciones, así como puede edificar y plantar, pero siempre deja que el hombre tome la correcta decisión. Israel en esa oportunidad escogió el seguir a sus ídolos dándole la espalda a su Dios, su creador mientras continuaría bajo la influencia los pensamientos de su malvado corazón.
     
Dentro de su soberanía te deja tomar tu propia decisión, si decides por el arrepentirte y volver a Dios te traerá vida. No quieras ser como Israel que le dio la espalda a Dios por
 andar en sus propios caminos.






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